Siliconas en Cosmética



¿Qué son las siliconas?

Las siliconas están presentes en casi todos los cosméticos de producción industrial. Las hay de varias clases: líquidas, sólidas, resinosas, volátiles; pero principalmente se dividen en dos tipos:

  • No solubles (las más pesadas, formadas por polímero de silicato). 
  • Hidrosolubles (técnicamente no son siliconas, se las conoce como PEGs, éstas derivan del petróleo).

Todas son sintéticas y fácilmente reconocibles en la etiqueta del producto porque sus nombres terminan en:

-copolyol, -cone, -cona, -conol, -xane, -eth

¿Para qué sirven?

Se las utiliza porque son una materia prima muy barata, estable e inerte que ayuda a extender el producto y aporta sensación de humectación, suavidad y brillo.

¿Cuál es el problema de esto?

Justamente, que no le aportan absolutamente nada al cabello o la piel más que una "sensación" de mejora estética momentánea, que en cuanto las retiras, se termina. Ni te hidratan, ni te rellenan las arrugas, ni aportan propiedades, ni te reparan la piel ni el cabello.
En el caso de los productos para la piel, al ser oclusivas forman una barrera que además de obstruir los poros (ya que no se absorben, quedan "flotando" sobre la piel) impiden que esta se deshidrate (por eso dicen que son "hidratantes") a costa de no permitir que ésta elimine correctamente lípidos, impurezas y toxinas. En el caso de las PEGs hacen la piel permeable y harán que esta absorba todo, tanto lo bueno como lo malo.

Silicona en shampoo para bebés

En cuanto al cabello, proporcionan brillo intenso y mantienen unidas las cutículas abiertas del cabello facilitando el peinado, dando así la falsa sensación de que nos han reparado las puntas, pero de nuevo; en cuanto las retiramos, nuestro cabello vuelve a su estado anterior haciéndonos creer que sólo se verá bonito mientras apliquemos ese producto.
El tema de retirarlas del cabello es otro, ya que algunas se acumulan sucesivamente capa tras capa (efecto build-up) y la única manera de retirarlas es con shampoo con sulfatos (tensioactivos muy agresivos que producen en algunos casos sequedad, irritación y picazón). Entramos así en un círculo vicioso de: "necesito silicona para que se vea bonito - necesito sulfatos para retirarlas porque mi cabello se ve pesado - necesito silicona porque los sulfatos me dejaron el cabello seco y poroso".

¿Qué impacto tienen en la salud y en el medio ambiente? 

Al ser fabricadas (en una destilería de petróleo) estas son refinadas mediante una síntesis llamada etoxilación, dando como resultado dos sub-productos: 1,4 dioxano y óxido de etileno. Se supone que estas partículas deberían ser retiradas, pero en varias oportunidades se ha comprobado que esto no ocurre. Ambas partículas son consideradas causantes de cáncer. No sólo por aplicarlas en nuestra piel, sino porque durante el enjuague terminan en el agua contaminando así fuentes de agua potable.
También se encontró que en altas dosis ocasionan problemas de fertilidad. Además, no son biodegradables (existen estudios en donde se encuentra toxicidad para la vida marina) ni se fabrican bajo normas que respetan el medio ambiente.



¿Cómo podemos reemplazarlas en cosmética natural?

En la piel y el cabello podemos usar aceites, ceras y mantecas naturales que se adapten a nuestro tipo y necesidad (como el aceite de jojoba para pieles grasas, el argán con propiedades para todo tipo de piel, o la rosa mosqueta para hidratar y reparar la piel dañada). En el cabello también podemos usar alcohol cetílico vegetal, o aceite de abisinia (brinda ultra brillo de efecto seco y elimina el frizz). Estos aceites, a diferencia de las siliconas, nos aportan ácidos grasos saludables, vitaminas, humectación, etc; y además son amigables con el medio ambiente.

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