Dermatitis Atópica


Empecé a hacer cosmética natural para mí misma hace mucho tiempo, ya que la cosmética tradicional no me resultaba. Después de estudiar mucho, investigar y formular casi sin descanso, los que me rodeaban vieron mis resultados satisfactorios y empezaron a solicitarme que les haga algo para ellos acorde a sus necesidades específicas. Es muy satisfactorio para mí encontrarme con personas que me cuentan que desde que usaron una de mis formulaciones, su problema ha mejorado notablemente, o en algunos casos incluso hasta ha desaparecido. Uno de los problemas para los que más me solicitan ayuda es la dermatitis atópica:



La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel caracterizada por la extrema sequedad y la aparición de eczema (inflamación, enrojecimiento y picazón). Es hereditaria, no es contagiosa y no tiene una cura conocida (pero sí tratamiento). Se da en su mayoría en bebés y niños, pero puede continuar en menor medida en la adultez.
El manto hidrolipídico (barrera compuesta de grasa, sudor y microbiota que protege la piel y evita que se deshidrate) se ve alterado, volviéndose poroso y dejando que agentes externos como alérgenos, irritantes, bacterias, virus y hongos puedan ingresar y empeorar la situación según el caso.
Se puede desencadenar por muchos motivos, los cuales deberíamos evitar:
  • Evitar climas extremos (muy calurosos, fríos, húmedos o secos)
  • Evitar géneros agresivos: la lana, la lycra y otras telas sintéticas. Usar ropa de fibras naturales como algodón y lino. 
  • Evitar situaciones de stress y/o tensión emocional
  • Evitar humo, contaminantes, níquel, químicos, solventes, blanqueadores, detergentes, alcoholes y otras sustancias limpiantes y astringentes.
  • Evitar actividades que generen mucho sudor (o tener ropa adecuada de algodón que lo absorba) 
  •  Evitar exponernos a alérgenos a los cuales sabemos que somos sensibles (inclusive alimentarios) como ácaros, polen, polvo, etc. 
  • Evitar uñas largas (al rascarse lastiman y empeoran el cuadro).
  • Evitar baños largos o calientes
Una vez que se desata el cuadro, lo que ayuda a mejorarlo es:
  • Utilizar jabón sin fragancia, formulado especialmente para limpieza suave. El jabón de Castilla (100% aceite de oliva virgen) sería ideal.
  • Inmediatamente después del baño, secar delicadamente y aplicar una crema humectante, emoliente y oclusiva (retiene agua, lípidos y forma una barrera que impide que la piel se vuelva a deshidratar).
  • Y lo más importante: consultar a un dermatólogo. Ciertos casos suelen necesitar apoyo de medicación.
Si buscamos una salida más natural, debemos buscar cremas con aceites ricos en Omega 3 y 6 y con poder de crear una barrera, como la manteca de karité; activos como pantenol, tocoferol, glicerina; plantas regenerativas como la caléndula, manzanilla, áloe, avena y centella asiática. 

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