Dermatitis Atópica
La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel caracterizada por la extrema sequedad y la aparición de eczema (inflamación, enrojecimiento y picazón). Es hereditaria, no es contagiosa y no tiene una cura conocida (pero sí tratamiento). Se da en su mayoría en bebés y niños, pero puede continuar en menor medida en la adultez.
El manto hidrolipídico (barrera compuesta de grasa, sudor y microbiota que protege la piel y evita que se deshidrate) se ve alterado, volviéndose poroso y dejando que agentes externos como alérgenos, irritantes, bacterias, virus y hongos puedan ingresar y empeorar la situación según el caso.
Se puede desencadenar por muchos motivos, los cuales deberíamos evitar:
- Evitar climas extremos (muy calurosos, fríos, húmedos o secos)
- Evitar géneros agresivos: la lana, la lycra y otras telas sintéticas. Usar ropa de fibras naturales como algodón y lino.
- Evitar situaciones de stress y/o tensión emocional
- Evitar humo, contaminantes, níquel, químicos, solventes, blanqueadores, detergentes, alcoholes y otras sustancias limpiantes y astringentes.
- Evitar actividades que generen mucho sudor (o tener ropa adecuada de algodón que lo absorba)
- Evitar exponernos a alérgenos a los cuales sabemos que somos sensibles (inclusive alimentarios) como ácaros, polen, polvo, etc.
- Evitar uñas largas (al rascarse lastiman y empeoran el cuadro).
- Evitar baños largos o calientes
Una vez que se desata el cuadro, lo que ayuda a mejorarlo es:
- Utilizar jabón sin fragancia, formulado especialmente para limpieza suave. El jabón de Castilla (100% aceite de oliva virgen) sería ideal.
- Inmediatamente después del baño, secar delicadamente y aplicar una crema humectante, emoliente y oclusiva (retiene agua, lípidos y forma una barrera que impide que la piel se vuelva a deshidratar).
- Y lo más importante: consultar a un dermatólogo. Ciertos casos suelen necesitar apoyo de medicación.
Si buscamos una salida más natural, debemos buscar cremas con aceites ricos en Omega 3 y 6 y con poder de crear una barrera, como la manteca de karité; activos como pantenol, tocoferol, glicerina; plantas regenerativas como la caléndula, manzanilla, áloe, avena y centella asiática.


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